De la empresa tradicional a la empresa 2.0
Pensemos por un momento qué es una empresa, cuál es su estructura y su finalidad. Es común entender la empresa como una organización cuyo fin primordial es realizar una actividad comercial con ánimo de lucro en una economía de mercado. El siglo XX fue el de las grandes multinacionales, enormes organizaciones que perduraron en el tiempo comercializando productos y servicios de forma estable y duradera. Las relaciones entre trabajadores y empresas eran unidireccionales y desiguales.
Los empleos del siglo XX, se están extinguiendo y con ellos la fidelidad y el grado de compromiso hacia las empresas. El alto grado de transformación e inestabilidad de los mercados hacen a las empresas mucho más vulnerables y reacias a las contrataciones indefinidas y a preocuparse por la estabilidad de sus trabajadores. La empresa del siglo XXI es un organismo de estructura porosa y cambiante, mucho más preocupado por crear valor y establecer relaciones de confianza con los clientes y cuya esperanza de vida es estadísticamente menor de veinte años.