Una propuesta no sólo curiosa, sino útil, debido a las fuertes inundaciones que en estos últimos años se suceden en esas zonas.
El bambú es el material predominante, porque es versátil, durable y tradicional, a parte de que es abundante en la región. Marcos, techos y muros están dispuestos entre pilotes de acero que sujetan la casa durante las inundaciones, funcionando como barcos anclados.
El suelo está elevado para alejarse de los animales y la húmedad, pero también deja espacio para que los tambores reutilizados puedan actuar. Los techos son únicos en su forma y función. Cortes triangulares se abren en todas direcciones, creando ventilación cruzada y sombra.
Las puertas horizontales a ambos lados de la casa también se abren, generando patios y toldos. Cuando el clima empeora, estas piezas pueden ser cerradas, protegiendo a los residentes en el interior.
El uso de estos materiales naturales como el bambú y el ladrillo, la ventilación cruzada o el espesor de las paredes que retienen el calor en invierno reduciendo la necesidad de usar calefacción mecánica o sistemas de refrigeración, convierten este proyecto en un ejemplo más de construcción sostenible.